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29.5.22

Pasos y ecos

 En la otra orilla, donde ruge el pasado, sopla el aire frío.

Ante semejantes aberraciones convertidas en palabras; sentimientos de verdad.

¿Qué fue ver el Sol y la Luna y darte cuenta de que te quemaste los ojos?

Gritan viajando a través de las noches heladas, buscando el cálido silencio de la otra orilla.

Entre la multitud de máscaras se perdió. Había un lujoso edificio. En el medio de una planicie, sin nubes, sin carreteras, sin dueño. 

Caminó rechazando las miradas, sonriendo cabizbaja, saludando. El día a día era duro. Hoy su alma resquebrajada buscaba distracción, pero poco le llamaba la atención. 

Había cosas que ya no podía ver como antes, se alegraba de haberse deshecho de algunas cosas. Excepto de las que propuso ella misma. Había un cordel púrpura que tenía su rincón en la pared, colgando al lado de otras cosas que atesoraba. 

A veces se lo volvía a poner. Al fin y al cabo era bonito.

También lo fue lo que sintió por unos días.Era difícil negarlo. Asi que lo había aceptado de buena gana, aunque era mucho mas feliz sabiendo la verdad. 

A veces las heridas mas peligrosas son causadas con tal adrenalina que no nos damos cuenta del daño causado, esto venía a ser lo mismo. 

Ahí estaba la prueba. 

Suspiró. Solo quería algo normal. Tiró la máscara al suelo, se le quedaron mirando con aprehensión. Se encogió de hombros y salió por la puerta de atrás. 

La estrella había eliminado el rastro oscuro, lucía espléndida. Pero la cicatriz parecía que igual que las otras, seguiría dibujando una matriz. Las canciones se habían quedado en el olvido también. Relacionar cosas con personas no había sido una buena idea. Aunque el tiempo hacía que te diera igual, igual que de forma agria te acuerdas de las cosas vergonzosas de una vida. 

Si había algo por lo que llorar y lloraría siempre, seria aquel hermoso felino que murió en sus brazos. 

—Te quería y te quiero, Shiro. Siento mucho no haberte podido salvar…

No podía mirar sus fotos sin sentir dolor, aún tras medio año. El amor de verdad era esto. El dolor que no se va. 

—Y te querré toda la vida. Estés donde estés.

16.8.21

Las lecciones son bienvenidas

Tras un tiempo vagabundeando entre las infinitas hileras de estanterías, saboreando el amargo café y oliendo el impregnante olor de los libros viejos y nuevos llegó a sentir que su pena se iba pedazo a pedazo. Descomponiéndose como los acantilados y las rocas golpeadas por el azote de las olas del mar. Poco a poco, erosionando, limpiando.

En medio de un ruinoso camino, se dio cuenta de que se alegraba de que el primero fuera aquel niño de su infancia que no volvió a ver. Aquel rechazo silencioso tras una pelea con chorros de agua fría en medio de un caluroso verano en el patio del instituto. Cuando las sonrisas cálidas y juguetonas no podían arañar más que unas palabras teñidas de ambición venenosa. Un recuerdo dulce aunque las cosas no hubieran sido lo que uno esperaba. 

A veces, una esperaba volver a verle y saber qué había sido de su vida. Por aquella infancia compartida.

En cambio, los recuerdos venideros que consiguió de otro estaban todos putrefactos. El temblor de la emoción que había sentido al escuchar sus bonitas palabras, ahora le producían asco. La lección se aprende una vez. Un disparo le rozó la mejilla, y sangró alegrándose de no ser una bala al corazón. 

Entre tantos libros vacíos que había encontrado durante sus paseos, algunos escribieron letras ante sus ojos, haciéndole preguntas.

—¿Te acuerdas?
—Sí.
—¿Te importa?
—Ya no...
—¿Te duele?
—Un poco.
—¿Mereció la pena?
—Sí.
—... ¿Por qué?

Al responder escribiendo en el las respuestas, divagó un poco tras tomar un sorbo de café con leche.

—Porque experimenté y aprendí de quién tengo que huir. Otra vez.
—¿Algo más?
—Me enseñó que soy más lista de lo que parece. Que tengo la cabeza bien puesta. Que no caí aunque intenté dar oportunidades. Que siempre supe lo que quería. No me cegué, no me entregué, no sin tenerlo todo seguro. Hay demasiados mentirosos. 
—¿Crees que la gente puede cambiar?
—Él ya no tenía solución. Ya le ayudé suficiente. Si no quiere, no quiere. Que haga lo que quiera. El orgullo de algunos es tan grande que es mejor ocultar su suciedad y vergüenza antes que aceptar las consecuencias de sus equivocaciones. El sólo se puso en su lugar. Al final, tiene lo que se merece. Alguien igual que él de repugnante. Pueden morir juntos a mordiscos y arañazos, gritarse hasta dejarse la voz. Insultar al resto y criticar hasta que se les pudran los ojos y el corazón de la envidia. Al final, me di cuenta de que tenía lo que se merecía. Veneno con veneno.

El libro se cerró y se colocó en la estantería. La estrella rota brillaba en su pecho. Había encogido lo suficiente para llevarla con un bonito cordón alrededor del cuello. Estaba rasgada, con agujeros, y con un trozo de alma distinto. Negro, muy pequeño.

Quizá algún día me deshaga de este pedazo que no es mío. Pero ahora dejémoslo estar. Todo llega.

Se tomó el resto del café y se levantó para acariciar las suaves tapas del príncipe apuñalado.

—Llevaré a su alteza y a su majestad siempre conmigo. 

Los libros ronronearon y tras convertirse en pequeñas motas de polvo de estrellas, se fusionaron con su corazón.

—Una lección más. Uno nunca deja de aprender sobre las personas.

A través del aire, a través de la tierra, a través de la lluvia, en el cielo y en el infierno. Como vagabundos lejanos buscando una palabra de honor.

11.7.21

Cansada

De esperar ese gesto amable. De darle vueltas a lo que es verdad y mentira, intentando ver si todo fue en vano. Días como hoy me despierto dolorida por la contractura, y pienso si no me duele algo más.

Estoy muy cansada. Hacía tiempo que no escribía tanto y no me gusta lo que escribo, que me gustaría tanto no escupir y vomitar todo.

Pienso en la chica de la guitarra, y qué hay de verdad en esa historia.

Pienso en las locas, y cuanto de verdad hay en ello.

Pienso en la mamá, y por qué será que él no quiere que se acerque a su familia otra vez.

Pienso en todas las gilipolleces sin sentido que a veces me decía sobre otros, y por qué puñetas me las decía.

Pienso que hasta el último momento solo intentó poner a la gente en mi contra. Mientras una mañana me dijo que había llorado por mi.

Y vuelvo a la chica de la guitarra, recordando que tengo un video en un email. A veces me gustaría preguntarle a ella: ¿Qué pasó?

Lo peor de todo es sentir que tanto esfuerzo en ayudar y hacer las cosas bien no sirvieron de nada. Que ir con pies de plomo para entenderle solo me ha recompensado con dolor y rechazo. Siento que tengo mucho que decir, mucho que opinar, mucho que escupir y vomitar.

Escúchame chica de la guitarra, contéstame: ¿Es por esto que siempre está solo? ¿Porque solo sabe hacer daño? Dime tus motivos para no querer volver a tener amistad.

No quiero estar en una lista de amigas, ni quiero estar en una lista de locas. Yo me quedé en un limbo.

Era un ciclo estúpido y doloroso. Peleas horribles, escuchar y dar consejos, escuchar que me quieren, no mover un dedo para demostrarlo, volver a repetir.

Realmente estoy muerta, ¿verdad?

Supongo que sí, prematuramente me puso la lápida que más rabia le dio.

He quemado cosas, pero otras las conservo donde no las veo. 

A veces pienso que no puede ser que todo fuera mentira. Pero es que no confío ya en nada de esas palabras... Hasta el último momento lo negó todo. Aún cuando quería volver a hablarme y rechacé la llamada antes de que actuase como un chiquillo adolescente eliminando todo rastro de mi.

Entonces, si fue tan fácil, así, en un fin de semana, eliminar a alguien que solo quería la verdad... ahí no hubo amor de ningún tipo. Pero luego otras cosas que recuerdo...

Hay muchas cosas que no comprendo. Solo sé que no se podía seguir así, que mintió, y negó todo, que le dio igual hacer daño irreparable y que las excusas esta vez de que querer que le odie porque es lo mejor para mi, no me convencen. Y si fuera así, creo que voy a comprarme un bate llamado justicia.

Chica de la guitarra ¿Qué cojones pasó aquí? 

¿Te cansaste tanto como yo de tanta mierda?

Me despierto con el dolor de la contractura, y me pregunto si me duele algo más.







18.6.21

End of the Earth

Love can never be what you want it to be

But I'd still follow you down
Slow motion, no sound
To the edge of the world
Hmm, tell me why do we fight?
We're all living in the same universe
Where the stars collide as the planets turn
But I'll give my love, I don't care if it hurts
'Cause I'll love you 'till the end
I'll love you till the end of the earth
Do you ever think how this life could've been?
If you never took the chance, a leap of faith and dance
With losing it all
So just wait, wait for me
We're all living in the same universe
Where the stars collide as the planets turn
But I'll give my love, I don't care if it hurts
'Cause I'll love you 'till the end
If we're torn apart then I won't let go
'Cause wherever we

---
Me llegó otra canción de Marina demasiado directo hacia dentro. La mayoría de frases, como martillos y puñales... o como palomas que vuelan al cielo, con el sol de verano.

Les doy un significado único que no es tan romántico ni bonito... pero que a fin de cuentas, es parecido. Hay demasiados recuerdos que me llevo conmigo hasta el final.

El sol que calienta y que echo de menos.

---
Y tres entradas ya son demasiadas. 



15.6.21

Confiar

 ¿A lo qué más le doy vueltas? A esto: confianza y sinceridad.

Uno cae en ello muchas veces, porque de verdad cree que conecta o que puede confiar. Y entonces no te traicionan una sola vez, sino otra y otra y otra. Lo cierto es, que tras una mentira, acabas desenterrando muchas más. Como sembrar y recibir una cosecha de hechos vacíos. De mentiras.

¿Cuántas veces me han dicho "confía en mi"? Muchas veces en muy poco tiempo. En un intento desesperado por evitar que todo se fuera a la mierda, que todo se descubriera, que viera la verdad. 

Cómo un buen amigo mío dice: Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.

Contar cosas que solo abren mas disputas, cuando te dicen que te quieren ayudar a que todo se calme. Contar mentiras para tu propio beneficio, cuando dices que te has puesto como el culpable. Contar que quieres a alguien, cuando eres incapaz de mover un dedo para separarte de quien supuestamente no quieres. Contar cosas privadas e íntimas, que depositaron en ti con valentía de dejarse conocer, de confiar. Contar que una carta de amor era una mentira. Contar que no están bien de la cabeza cuando están mal por una cadena de peleas y discusiones y malestar. Contar que todas las cosas que te han dicho, escrito y mostrado son una película que otros se han montado. Hechos convertidos en mentira. Confianza perdida, y dolor por el medio. ¿Para qué? ¿Para alimentar tu ego? ¿Para tener el control? 

Lo peor son los gestos amables que ahora están manchados. Rotos. Y ese cariño que permanece. Ese que uno desea eliminar. Uno que al final no mereció la pena tantas lágrimas. 

Cómo se puede traicionar la confianza de alguien tantas veces, cómo se puede ser tan cobarde de no tomar las decisiones correctas. Cómo perder a la gente que te quiere y te apoya con un puñado de mentiras cosechadas.

Los rumores corren, la gente habla, la gente habla, la gente habla... 

Las mentiras no duran para siempre, incluso si le dices a alguien que se calle. 

La verdad siempre se descubre, excepto para los que se ponen una venda. Como el cuento del humano que siempre ha vivido en una cueva y nunca ha visto el sol. Por miedo a perderlo todo, se quedará en la oscuridad.



2.6.21

La estrella que cegaba - un agujero negro

 La música sonaba en bucle. Una canción pop con un estribillo pegadizo sobre lo que eran los sueños y las promesas. Sobre comerse el mundo con un simple “Te quiero. Mucho.”

Unas nubes cubrían el cielo, y allá donde caminase, se disipaban con cada chasquido rítmico de la melodía. Sonaba por el teléfono que tenía en las manos. Caían los pétalos de los árboles en flor.

Suspiró de cariño, y la canción volvió a empezar. Se escuchó en el aire, en su corazón. Seguiría caminando hacia donde le guiase aquel estribillo. Una y otra vez, y otra vez. En bucle.

Se encontró con un rayo de luz tan luminoso en su camino, que empezó a cegarla. Colgaba sobre su cabeza, allí en el cielo. Una estrella nueva. Tintineaba al ritmo de su corazón. Como si se acompasara a su respiración. De tanto mirarla, su imagen se quedó grabada en su mente, y no solo en sus retinas. Ahora parpadeaba y veía aquella mancha luminosa... extrañamente cálida.

No sabía de quién era. Pero volvió a aparecer noche tras noche, noche tras noche. Cada día le costaba más mirar. Le dolían los ojos, pero el corazón estaba feliz. Latía al ritmo de la canción.

Con mucho esfuerzo, una noche sin luna y sin estrellas, se sentó tras días de caminar. Parar le parecía más difícil que continuar, ahora que había comenzado. Cerró los ojos e invocó su estrella, que ahora vivía dentro de su pecho. Apareció en la cuna de sus manos y la alzó. Hacía mucho tiempo que la había escondido. Que había aprendido a retenerla en su pecho igual que cuando se estrelló por primera vez. Su estrella seguía teniendo el aspecto de siempre. Rota, resquebrajada, le faltaban piezas. Pero no importaba mucho, porque su brillo había sido casi restaurado. Le permitió ver en la oscuridad. Y parpadeó, una, dos veces. Al ritmo de una canción. Y apareció la estrella sobre su cabeza.

“Yo te seguiré” cantó. Y la volvió a dejar ciega y su estrella se escondió de nuevo en su pecho.

Caminó y caminó hacia el fin del mundo. Buscaba el gran acantilado que llegaba más allá. El que conectaba todo. Con el teléfono en la mano, un mapa y tarareando. Y una estrella que parpadeaba buscando aquella sobre su cabeza. Sus ojos empeoraron, pero no sentía el dolor. ¿Y si pudiera restaurar su estrella por fín? Y si... ¿Por qué llamaba a la suya?

Mientras andaba de día, su vista se nublaba por una mancha. La silueta de la estrella que día tras día se expandía. No sabía si estaba valiendo la pena. No sabía si iba a perder la vista. Pero, ¿a veces importaba tanto lo que ya tenías si podías tener algo mejor?

 ¿Qué era sino una promesa?

 Un sueño fácil que romper.

Su estrella solo conocía eso.

Y se elevó de nuevo, dejando estelas de luz, poniendo barreras en su corazón.

 

Casi al final del camino llegó, a un campo de hierba alta de color azulado por la luz de la Luna. Las estelas seguían a su alrededor, cada vez más numerosas. ¿Qué le estaba pasando? ¿Qué tenía de malo sentirse bien? Solo quería ir al acantilado y encontrar de quién era ese rayo de luz.

La estrella desconocida no apareció. Y no se percató del crujido y la nueva línea irregular que cruzó la estrella de lado a lado. Las estelas brillaron con mas fuerza. Al querer retomar sus pasos, estos pesaban más. Su respiración empezó a desacompasarse. La mancha no le dejaba ver donde estaba poniendo los pies. Y empezó a tener miedo, pero hizo que su estrella brillase más. Le mostró el camino, y continuó su viaje.

"¡Pero...!"

En un tres de abril se formaron lágrimas que hicieron nacer una historia que ni el más sabio podía saber donde desembocaría. Donde las canciones mueren y los susurros duermen. El sol llena de luz nacarada el acantilado de las estrellas, en el lúgubre y tierno peso de un adiós.

Sentada en el borde de una herida, con los ojos manchados de luz. La forma irregular de un sangrado que no le dejaba ver la caída. Al otro lado, le pareció distinguir otras estrellas rotas. Otras que brillaban con esa fuerza sobrenatural que las diferenciaba del brillo de las estrellas enteras y perfectas. En medio de la noche, sonaba una canción cantada por todas ellas. Resonaban juntas, y la suya empezó a cantar. Notas tristes, notas perdidas, notas que brillaban y se apagaban, brillos y estelas que refulgían y morían.

“¡Y entonces…un 29 de mayo…!”

Una a una, las estrellas se volvieron fugaces, cayendo dentro del valle, al fondo del acantilado. Una a una, le llamaban. La estrella desconocida apareció una vez más, de repente, entre el coro de silencios. Pero al intentar mirarla, sus ojos ardieron y tropezó. Se cayó con las demás, al agua de un valle donde dormían profundamente las estrellas caídas. No había corriente, solo agua que no la ahogaba. Era como un pequeño agujero sin fin, que llegaba a conectar alguna parte. Entonces descubrió que allí abajo había otro firmamento. El cual, era mas hermoso que el del cielo que siempre había admirado cada noche. Del cual su estrella había caído, desterrada.

Cerró los ojos, sintiendo el desgarro de la nueva herida, el agua sin peso intentaba introducirse dentro, buscando el núcleo que la hacía brillar todavía. Sintió un pinchazo de traición, y supo que formaría parte de aquel firmamento escondido en la profundidad del valle.

Cuando sintió algo frío en sus párpados, algo le quemó intensamente otra vez. Y al abrir los ojos, se vio a si misma acariciándose el pelo.

Te cegaron y te usaron. Te dieron el cielo y la tierra. Te ofrecieron prácticamente la Luna. Te dijeron que te amaban. Y todo eso no importaba. Un puñado de mentiras que te trajeron hasta aquí. Una estrella negra y fría que usaba la apariencia de otra víctima. Un camino guiado hasta el terror y el desconcierto. Una cadena de traiciones casi te hizo presa. Aunque presa fuiste, de un agujero negro.

Era una voz suave y cálida, recordándole su error.

Hay cientos de miles de agujeros negros, que se tragan lo que encuentran a su paso. Pero solo se ha llevado un trozo más. Alguno que ha escupido en alguna otra dimensión, o que ha pulverizado… Ahora tienes que curar tus ojos. Cuando lo hagas… todo volverá a ser como era.

Se pasó una mano por los ojos que ardían en lágrimas.

Nunca le importé. Solo quería tragarme, arrastrarme al fondo, masticarme y escupirme como si no valiera nada.

Pero antes de que lo hiciera escuchaste la canción que rompía tu estrella… no importa cuantos trozos pierdas… en cada una de nosotras hay agujeros.

Si miras esta noche estrellada, baila, canta la alegría del adiós mientras añoras.




19.3.17

I'm...not okey

My mind has been in bad state. So bad, that now I'm going to a therapist, a psicologist, a professional. Not by Social Segurity here in Spain, but private because I can't stand it anymore.
I have been diagnosed with deep depression, a depression that has been worsened by a fight with one I thought was my dearest friend, and now I don't have the strenght to do almost nothing. 

I've been blaming myself for something it was not really my fault, but I did it because I have a disease of the mind: anxiety. And was induced for many reasons, but the worst was the fear to lose someone for saying how I felt about something they did. 
I exploded, I broke up, because I could'nt stand this situation anymore. I was so angry because no one understood me, and even when I felt guilty, they did and said things that hurt me even more to the point my mother and brother didn't know what to do for me.

Then, one of the days after I said goodbye, or at least I tried with a "friend" in common, I heard that they said really bad things about me before this fight. That broke me again, but the hate boiled up again, and I started to think "I can't be sad for you anymore, you aren't worth it, I did nothing bad even If you want to see it that way. Yes, I was angry, but I had reasons to be angry. I felt guilty enough and said I was sorry about my anxiety, you don't deserve my pain." And with this I took the strenght to go to a psicologist and try to do new characters, start a comic, a new story to be busy.

He told me it was not only my fault what happened, because there where so many things that took us in this shit. Not talking about it, denying always what was they're fault. Acting like two different persons, bipolar and changing always they're mind about me or the things we did together. And also, my anxiety and my negativity did it worst, because I have to change my own way of thinking always the worst of a situation... but that was generated because all the bad things that happened in the past. It was my fault because I have this disease, but I was not the only one doing it wrong. They made me feel guilty about drawing, about doing things together, about wanting to be close. I depended to much on they, but I didn't do it to hurt anyone, I was sad and having the worst years of my life, and they made me feel happy sometimes, because I loved they so much and to do things together made me feel useful, loved.

So I couldn't stand it, and I broke trying to make them understand that I was afraid of they're behavior, that I wanted they're trust too, only that. No more drawings, no more gifts, only the trust to do something together and talk about the really important things that were important for us.

Right now I'm so sad that this is all I can do. Even If I want to rely on the hate I feel I still feel sad because I feel love. When I remember this stupid things they did that always hurt because of they're ego, when I remember they said bad things about me before this and so when I tried to change but they didn't want to... and the way of feeling guilty because I am stupid and let the disease control me, because I don't want to be this emotional but I cant do nothing about it... Because I didn't have the strenght to be far away and not go back to this when I felt It was no good for us but I still wanted to. And because I'm sorry for things that hurt they that I said too... Because yeah, I did things that hurt too. 

I can't draw and be inspired and do almost nothing. Just wanted you to know, that I always write what I feel... because I need someone to read me and understand me, when I talk to myself or not, this is a way to feel at least better. Because If I didn't do this, I would have become a different girl, a person who refuses people to be close so this way she wouldn't be hurt anymore because of them. ¿Do you understand it? ¿Can you understand its only a way of taking the emotions outside of your chest? When you are angry, when you are sad, when you can't anymore, when nobody wants to talk about it or wants to hear it...or more when you don't want to go to a person to do it? 

Its ok if you dont do it and if you dont like to do it, but don't think that is always related to a final ending or something bad. 

I don't know what I'm saying anymore. I'm sorry and thank you if you read all this... because I don't know when I'll be healed.


Goodbye.

18.2.17

Stand by Me

Un día se acercó de nuevo al bosque del cual había despertado semanas atrás. Tenía una bolsa con una estrella rota, también un cuaderno y un par de regalos. Todos menos la estrella estaban cuidadosamente envueltos en una tela de color rosa pastel.

Paseó dando largas zancadas, tarareando algo triste. Pasó las manos por los troncos y las ramas bajas de los árboles. Recogió una flor que le había gustado y la guardó en el bolso.

Buscaba un lugar perfecto. Un lugar donde guardar recuerdos, donde viajar al pasado. Después de largas horas, el sol empezó a ponerse, y un árbol que no sabía distinguir qué era, empezó a emitir luz dorada por los reflejos de sus hojas. Allí sería un buen lugar, decidió.

Se acercó a la base, y cavó un agujero no mas hondo que unos treinta y cinco centímetros. Sacó los objetos que estaban envueltos en la tela rosa. Regalos de la misma persona. El más especial: el cuaderno.

Era un cuaderno forrado a mano, con dibujos y relieves, y un lazo que hacía de punto de libro. Estaba lleno de frases y dibujos, de sueños y de amor, de ideas y también de cierta nostalgia y tristeza. Lo abrazó sin mirar las páginas. Los otros dos regalos los puso junto al cuaderno y los volvió a envolver. Era hora de dejar todo aquello guardado, de que estuvieran en un lugar seguro. Había momentos felices, recuerdos que jamás compartiría con nadie más. Y sabía muy bien que eso era una despedida.

Los enterró allí, bajo el árbol más bonito del bosque del lago. Las lágrimas eran imparables. Se preguntó de nuevo si había querido demasiado. Nunca halló la verdadera respuesta, solo supo que era hora de decir adiós.

- Aunque ahora os guarde aquí, donde hubo momentos tristes hubo grandes momentos felices. Dónde mi corazón se sintió mal, hubo consuelo y amor. Aunque todo el mundo crea que solo vi lo malo, vi también algo más que merecía la pena. Pero simplemente a veces somos incompatibles, a veces hay que cambiar con el tiempo...cuando se pierde la confianza, ya no hay nada.

Y no lo había, pero ella siempre quiso, y nunca supo si el cariño que sentía era egoísta. A pesar de todo, hubo cariño, y de eso no se arrepentía. Sacó de nuevo la estrella, que parecía apagada por ahora, como si fuera de luto, en tonos desaturados.

- Puede que algún día os desentierre y las cosas sean diferentes. Mientras tanto, estaréis a salvo, en un lugar especial aquí, y todos aquellos momentos inmateriales, se quedarán conmigo para hacerme fuerte.

La estrella se resquebrajó, una nueva línea imperfecta cruzaba su superfície. Una cicatriz más que habría que curar.

- No hubo mentiras, solo hubo malos momentos y discusiones que fomentaron esto. Expectativas perdidas. Hiciste mucho por mí, y siempre te lo agradeceré.

Guardó de nuevo la estrella, y se secó con una manga lás lágrimas que se escapaban al suelo removido donde su tesoro estaba ahora a buen recaudo.

- Siempre fuiste especial para mí, esa es la única verdad inmutable. 

Con pasos firmes y piernas temblorosas, se marchó, cuando ya la puesta del sol derramaba sus colores anaranjados y rojizos sobre aquel bosque y una canción volvió a ser tarareada.

When the night has come
And the land is dark
And the moon is the only light we see
No I won't be afraid
No I won't be afraid
Just as long as you stand, stand by me
And darling, darling stand by me
Oh, now, now, stand by me
Stand by me, stand by me
If the sky that we look upon
Should tumble and fall
And the mountain should crumble to the sea
I won't cry, I won't cry
No I won't shed a tear
Just as long as you stand, stand by me
And darling, darling stand by me
Oh, stand by me
Stand by

11.2.17

Querer demasiado.



Cuando abrió los ojos, se encontró con una estrella en su pecho. Cabía entre sus dos manos, era de cinco puntas y estaba resquebrajada por varios lugares, casi apunto de romperse. Brillaba tenuemente con un color ámbar cálido. A veces su luz parpadeaba, apagándose durante largos segundos en los que parecía que no iba a volver. Era suave, no pesaba más que unos cientos de gramos, parecía frágil, pero era del material del que están hechas las estrellas: de sueños y esperanzas.

Estaba empapada, recostada sobre el agua fría del lago que apenas se alzaba hasta los tobillos. Había corrido detrás de una estrella, de la que brillaba en el cielo por ella, de aquella que vislumbró que estaba por convertirse en una estrella fugaz y desaparecer del oscuro infinito del cielo. 
Se había recostado sobre sus codos para incorporarse y sentarse con las piernas extendidas, mojándose aún, el pelo era una maraña mojada del que escapaban gotitas de agua. La estrella que ahora sujetaba en sus manos, había caído en su pecho mientras ella hacía lo posible por llegar a su encuentro y recogerla antes de que desapareciese. Un impacto al que había sobrevivido. Su estrella estaba rota, destrozada, con las puntas apunto de desprenderse de las demás, con una herida que indicaba que no podría volver a brillar con fuerza. Estaba allí, una superviviente.
La abrazó con fuerza contra su pecho, lloró como nunca lo había hecho. No recordaba haberse convertido en una cría... pero siempre había sido una llorona, una llorona que ahora volvía a ser una niña pequeña que pataleaba, gritaba, huía, y se sentía sola.

***

Dio largos paseos. Un día se acercó al mar, se sentó en un saliente que había en la costa junto a las rocas. Descubrió una colonia de gatos que vivían entre los huecos de la zona rocosa. Los observó durante un largo tiempo. Escuchó el mar, vio el atardecer, volvió a caminar. Durante muchos días aquello se convirtió en una rutina.

Se acercó de nuevo otro día, y después de muchas horas en silencio, alguien alzó la voz para preguntar:

- ¿Qué haces aquí?

- Nada, solo estoy pensando.

- ¿Y en qué piensas?

- En mí, en quién quiero, en quiénes piensa en mí. En qué hice mal.
.
- ¿Y qué has hecho?

- No lo sé. Querer a alguien.

- Entonces debías querer mucho.

- A veces querer a alguien puede ser díficil; me digo: ¿Por qué no puedo odiar?

- Porque tienes mucho para dar, porque quieres mucho.

- Ahora entiendo la expresión...

- ¿Cual?

- "Te quiero". Quizá quería mucho, quizá era que pedía mucho. Quizá quise demasiado. La pregunta es, ¿quise demasiado o amé demasiado? Quizá las dos cosas.

- Me he perdido.

- Yo también... porque quiero demasiado.

- ¿Quieres demasiado? ¿Qué quieres?

- Quiero a alguien mucho. Quiero quererme a mí misma. Quiero que todo esté bien. Quiero que confíen en mí, quiero que me quieran...

- ¿Tienes una estrella?

- Está rota.

Y se la mostró, sacándola de un bolsito que colgaba en su costado.

- Está rota.

- Eso he dicho.

- Aquí falta un trozo. ¿A quién se lo has dado?

- Se lo dí a alguien que se lo llevó.

- ¿Por qué?

Agachó la cabeza, miró la estrella con su tenue luz en el atardecer, la volvió a esconder.

- Porque quiero mucho. Y como quiero mucho, di una parte de mí.

- Querrás decir que amas mucho.

- O que quiero demasiado. Nunca lo sabré.

Se sentó a su lado en silencio, y pasó toda aquella tarde a su lado, después se tuvo que marchar. Y ella volvió a escuchar las olas del mar y a mirar a los felinos que entre rocas vivían esperando un nuevo amanecer.

29.1.17

Cansado de sentirte nunca suficiente.

Habéis sentido esa sensación...cuando por mucho que te esfuerzas, por mucho que sigues las normas de la sociedad, por mucho que cambias tu forma de ser para intentar ser alguien mejor, que por mucho que estudias no es suficiente para memorizar. Que por mucho que practicas un deporte no es suficiente para que tu cuerpo sea mejor que el de otros. Que tu habilidad como artista nunca es satisfactoria ni para uno mismo ni tan siquiera para lograr que otros miren tu trabajo...
Que por mucho que ayudes en casa nunca eres suficiente para que tus padres te miren o te quieran...

A veces, simplemente te cansas, te odias, te dices, ¿por qué? ¿qué he hecho mal? ¿por qué yo no?

Te preguntas si merece la pena tu esfuerzo, si realmente eres alguien de valor. Cuando te comparas con otras personas constantemente debido a que lo poco que quieres no te lo da nadie. A que te sientes rechazado una y otra vez. A que nadie valora lo que haces, por mucho que hagas más que los demás por conseguirlo. Algunos nacen con una estrella, otros simplemente han de crearla, pero otros fallan una y otra vez y el sentimiento de culpa, de odio a uno mismo y de decepción, sigue aumentando.

A veces uno se pregunta, ¿qué puedo hacer para pararlo? ¿por qué me importa lo que piensen mis padres de mí? ¿por qué me importa que hagan caso a mi arte? ¿por qué quiero que la gente me mire? ¿por qué quiero participar en esto tanto si ellos no me valoran suficiente? ¿por qué siempre recibo las migajas si soy quién más se esfuerza?

No hay una respuesta a nada, simplemente encuentras la misma de siempre: no eres suficiente,

Lo mejor que nos puede pasar, es encontrar a alguien que simplemente nos valore como a los demás, que nos de tanto amor y cariño como el resto reciben, que no juzguen siempre con un ojo crítico todo lo que hacemos, que no seamos el último recurso para alguien, que dejen de darnos las migajas. Pero no es tan fácil encontrarlo. Y aunque lo encuentres, probablemente sigas siendo insuficiente incluso para las cosas más simples.

El amor produce decepciones, y a su vez, insuficiencia. El hecho de que el amor te vuelve débil, es cierto, pero también depende de la persona que esté a tu lado, te vuelve incluso más fuerte. Entonces no depende de ti, depende del amor que sientes y del amor que te rodea en quién te conviertes.

Lo peor de todo esto, es el sentimiento de culpa que sientes, y lo estúpido de ti, pero una vez alguien dijo, que eliminar el sentimiento de algo que nos importa, es despreciar parte de nuestra personalidad y nuestras creencias, de renegar de nosotros mismos, de nuestras ideologías sociales, de nuestro corazón. Eliminar que algo te importe, negarlo y no hacer nada, significa no crecer como persona. Entonces, ¿qué podemos hacer?  Aceptarlo, pero no es fácil. Vivir con ello aunque duela. El tiempo dicen que lo cura todo, el tiempo dicen, te vuelve sabio.

Pero el tiempo no te vuelve sabio, te vuelve distante, porque al final las relaciones humanas no son fáciles, son complicadas. Tanto, que un sabio tampoco tiene todas las respuestas a los sentimientos de los demás.

15.8.16

La oscuridad existe en todos los corazones

A todos nos gustan los personajes oscuros. Bueno, quizá no a todos, hay muchas personas que llegan a cogerle un odio aberrante a los archienemigos de nuestros protagonistas favoritos. También se les odia en muchas ocasiones simplemente por ser el enemigo y el antagonista de la historia. Algunas veces me pregunto, ¿llegan algunos a entender las emociones de estas personalidades oscuras?

Hay muchos tipos de villano y personajes antihéroe, pero está claro que en algún momento todos somos capaces de identificarnos con algún personaje en algún momento. Por lo general, he visto que a la gente les gusta estos personajes solo porque son molones y demuestran lo malotes que son. Yo me pregunto, ¿alguno entiende la humanidad detrás de éstos personajes?

Los personajes antagonistas que dan un sentido y un objetivo a muchas historias también son el reflejo de la sociedad y de las personas. Y muchas personas no son capaces de entender esta realidad brutal que acecha en las sombras. Una persona puede ser fan del Jóker de Batman o odiar a muerte a Griffith de Berserk, pero yo me pregunto por qué. 

Usaremos a Griffith de ejemplo. Pero hay muchos personajes de pasados tristes y oscuros o llenos de vida que de repente un día se vienen abajo.

He visto mil casos en los que la gente odia a Griffith por escoger el lado oscuro. Viendo su vida en la historia del manga de Berserk y el momento en que llegó a él esa elección, fue perfectamente normal que escogiera la oscuridad para tener una oportundiad de vivir de nuevo. De llegar a volver a poder moverse, empuñar una espada, hacerle el amor a una mujer, hablar y expresar sus emociones... no ser un trozo de carne mudo, sin poderse mover y sin poder disfrutar de la vida del cual había que cambiar los pañales cada día y darle de comer papillas.
Su elección y odio hacia la vida y la envidia hacia su amigo y sus seres queridos era totalmente entendible y todos hubiéramos escogido ese camino si tuviéramos un mínimo de ambición y quisiéramos una vida nueva. Otros quizá se hubieran rendido y hubieran acabado con su propia vida, pero, ¿no es eso lo que en realidad intentaba Griffith en el lago?

Cuando tu vida es una mierda, cuando no encuentras la solución a nada, cuando solo ves oscuridad, cuando no hay salida... te vienen pensamientos de envidia, y esa envidia te hace en muchos casos volverte peor persona. A veces te odias a ti mismo por sentirla, odias tu propia persona por ser cómo eres, por ser capaz de sentir tales cosas, por encontrarte en un momento en el que no sabes por qué debes sentirte mal.... ¿Sentirte mal por tener envidia y odio hacia otras personas? ¿O sentirse mal porque según la sociedad eso está mal en todo momento y no hay excusa o razón para sentirse de ese modo? En el momento en que expresas tus emociones, lo más seguro es que te miren como una persona horrible, pero en el fondo, quién más te odia, eres tú mismo.

En esos momentos en los que no eres capaz de salir adelante, tus pensamientos negativos se transforman en tu fuerza, tu rabia se vuelve el valor que te sostiene, tus ganas de hacerle daño a los demás para que sientan lo mismo que tú y te entiendan, afloran. Buscas la manera de vengarte de la vida, de todos, y de a la vez, no sentirte solo.
En el hipotético caso de que la tristeza de venza, buscas la salida en las cosas que te puedan hacer escapar de esa situación. Las drogas, el alcohol,... quizá encerrarte en los libros y sus historias, los videojuegos, en escribir, en vivir en soledad, en alejarte de todo... y en el más extremo de los casos, cuando ya no puedes más, decides plantearte mil y un situaciones de cómo acabar con tu vida. 

¿Rápido? ¿Lento? ¿Debería esperar para ver qué pasa? ¿Tengo algo por lo qué vivir? ¿Alguien que dependa de mí? ¿Merezco la pena como persona? ¿Debería seguir adelante y seguir sufriendo sabiendo que nada va a cambiar? ¿Qué pasaría si muero? ¿Llorarían por mí? ¿Sufrirían y se arrepentirían por no haberme prestado atención? ¿Llenaría sus corazones de la misma tristeza que yo siento? ¿Podría hacer que sus vidas carguen con la culpa de mi vida para arruinarles la suya? …..

Muchas cosas te preguntas, ¿merece la pena? Y no lo sabes, nadie tiene respuesta, pero en tu cabeza vienen todas esas imágenes. Imaginas las escenas de la gente llorando por ti, de tu entierro, de la gente que peor lo pasaría en esa situación. ¿Es mejor dejar que la vida te venza y tirarla por la borda o dejar que te consuma el odio y la rabia? ¿Merece la pena vivir por algo? …. Porque en ese momento solo ves dos caminos, no hay amor suficiente, no hay ambición suficiente, no hay fuerza suficiente, no ves la ayuda que necesitas, no encuentras el valor, no escuchas nunca las palabras que anhelan tus oídos...pero sobretodo, no llega nada que cambie tu vida. Y el único que puede cambiarla eres tú, envidia y odio o tristeza y desesperación.

En algunos casos se muestra apetitosa incluso la venganza, pero en este mundo, ¿cuantos podemos vengarnos? Pocos, y a veces nos da igual y nos lanzamos al peligro, pensando que, si no te vengas, al menos habrá acabado tu patética vida.

Pocas personas son capaces de llegar a los bordes y regresar, y peor aún haberse adentrado y volver a salir. Y aunque digan que no, la oscuridad te ha tocado, y siempre estará ahí a tu lado, como un suave manto protector que te hace sentir mejor que toda la mierda que te quieren decir que vale la pena. Porque en el fondo, sabes que sigues temiéndole a la vida, y que ésta te controla, y que lo poco que merece la pena, son los fuertes lazos que te mantienen en una red. La red que te proporcionan tus seres queridos, una red que, aunque parece fuerte, es fácil que tenga agujeros por los que caer en cualquier momento. Depender de ellos tampoco te asegura que no caigas al vacío, pero, ¿qué hay mejor que la esperanza? Porque no son las personas, es el sentimiento propio de “algún día” el que te mantiene a flote. Esa esperanza de que algún día, tendrás aquello que anhelas.

2.1.13

Relato 2: Esperar o ser esperado

 Este relato es REAL. Basado en las cosas que me han pasado
 y gente que he conocido y en cómo veo algunas cosas. 
Esto lo subí en mi journal de DeviantArt hace ya un tiempo, 
pero como me gusta, lo voy a compartir aquí también.

************

Ahí fue cuando me di cuenta de que estaba esperando algo que no llegaría. Esperar era algo que se me daba bien, incluso cuando quedaba con alguien y esa persona llegaba tarde, incluso cuando esperaba con ansias algo al mercado, cuando esperaba una noticia importante, cuando esperaba a que cayera la noche para poder dormir... Esperaba a que todo fuera perfecto, a que las cosas fueran solas, a que el mundo viera las cosas como yo. Esperaba no ser la única con ésta capacidad de esperar el momento adecuado para surgir y explotar.

Después de tanto tiempo me di cuenta de que ésto sólo empeoraba las cosas, y a pesar de ser una persona inquieta seguía esperando. Llegaron entonces otras personas que parecían ser las indicadas, que parecía que comprendían lo que yo buscaba. Parecía... y no era así. Una de ellas era alguien que también me hacía esperar. Era una chica pelirroja con pecas, bajita, de pálida piel y ojos castaños. Ésta chica me hacía esperar y yo esperaba por ella. Ella había estado esperando por alguien como yo, y yo la encontré de casualidad haciendo eso: esperar. La esperaba cuando acababan los exámenes, pues nunca estaba satisfecha y se quedaba hasta el último momento, cuando ya nadie quedaba en la clase. La esperaba para salir juntas, y la esperaba para conocerla poco a poco. Algo no muy díficil pues le gustaba hablar tanto como a mí.

Al poco tiempo esa chica fue importante y yo aceptaba el tener que esperarla pero un día me cansé. Me cansé de esperar un perdón, me cansé de esperar un abrazo, y me cansé de esperar un: ¿qué te ha ocurrido?

Hubo diferencias debido a que yo empecé a cansarme. Quería algo más, no solamente estar detrás, quedar siempre después de algo que era más importante para ella. ¿De verdad tenía que seguir esperando allí de pie o sentada hasta que ella diera por finalizado su trabajo? ¿Aunque todos los demás ya habían terminado? ¿Aunque era completamente innecesario?
No quería dejarla sola porque yo me sentía sola, así que aquello fueron unos años en los que realmente, solo me dejaba llevar por esa espera.

Al final esa espera quedó en un: no te espero más... porque también quiero que me esperen a mí....

Con el tiempo aquella forma de ser quedó atrás y empecé a moverme lentamente y a paso firme buscando a otras personas. Me daba miedo pero no tenía otro remedio. Poco a poco me di cuenta de que empecé a cambiar, me atrevía a saludar a gente desconocida. Me atrevía a mirar dentro de los demás. Me daba cuenta de que tenía que moverme para no esperar.

Conocí a un chico, un chico muy majo, alguien para el que parecía ser importante. Era mi mejor amigo pero nunca nos habíamos conocido. Había una promesa que yo estuve esperando mucho tiempo. Algo que yo no podía cumplir pero que sabía que él sí podría. Esa promesa cada año se debilitaba más pero igualmente seguiamos en contacto. Al cabo de tantos años como habían transcurrido yo perdí la esperanza. Pero me esperaron y esperé. Llegó volando y aquello demostró que esperar merecía la pena, si la otra persona también te esperaba a ti...

Un día volví a hacerlo. Cansada de esperar por alguien o algo ya que mis esfuerzos eran en vano a pesar de tener a aquel chico esperádome. Hice otra cosa diferente para llamar a más gente. Para hacerlo debía atreverme a hablar con gente que infundaba respeto o gente que siempre pensé que serían ese tipo de personas con las que cruzas un par de palabras y se quedan ahí. Pero resultó ser positivo...

Esperar era algo que se me daba bien y que había dejado de hacer pues nadie lo hacía por mí... al final conocí a muchas más personas. Una de ellas fue otra chica. De nuevo aquella habilidad para esperar parecía ser la clave y aunque no me gustaba esperar... decidí hacerlo. Esta chica se parecía a la anterior pero eran muy diferentes. Con todo este tiempo y a pesar de que esperar merece la pena... no siempre es lo más acertado. Aunque esta vez lo fue...y estoy muy contenta... eso no indica que no pueda ser fatal en otros casos.

Hay personas que quieren que las esperes, hay personas que deben esperar... ¿hay alguna manera de hacer de dejar esperar a las personas?

Con el tiempo ya no podía esperar. No podía esperar ni siquiera un perdón, un regalo o un abrazo. Yo misma los daba... ¿estába bien ser así? ...¿O debía esperar eternamente a que alguien...algún día, esperase por mí de aquella manera?

Yo ya no sé nada, solo sé, que el tiempo no espera, y que quien espera eternamente sufre...
La gente debería dar un paso adelante por los demás, darse cuenta de quién les está mirando, quién está esperando por ellos, quién quiere que les hablen, quién necesita un abrazo y no sabe pedirlo, quién necesita un amigo, quién necesita realmente el dinero... quién solo quiere ser eso, tu amigo...

No hagáis esperar pues el tiempo no te lo perdona.


*****

Esto fue porqué lo puse en su momento:


Ganas de escribir y de desahogarme un poquito~ supongo que cuento un poco de propias experiencias mezclado con cositas que pienso y ganas de yo que sé, estrenar este diseño de journal tan monísimo... y quizá ver si alguien es capaz de leerse este...tocho de journal estúpido. No es nada malo, simplemente ganas de escribir.
Tenía ganas de leer un libro de los que tengo empezados, pero estoy un poco enferma y paso de llenarlos de microbios... además me quedaría dormida. También estuve mirando la shop de PS3 pero me aburría su contenido, y aunque intenté dormir para mejorarme del resfriado, no lo he logrado e__e y como estaba un poco inspirada, ahí va eso...

Los valientes que lo leáis a ver si podéis ponerme un comentario chulo, los que no, que seréis todos o casi todos... pues nada e__e como dice ahí arriba, no voy a esperar pacientemente vuestros comentarios. Id a por alguien que os espere a vosotros si queréis.

1.12.12

Relato nº1

¡Hellou~!

Esta vez vengo porque como otras tantas veces tenía ganas de escribir algo. Llevo con éste fragmento de historia en mi cabeza desde hace aproximadamente una semana, surgido a través de cosas que siento y de mis preocupaciones. Pero al fin y al cabo, algo bueno surge de que a veces mi cabeza no pare de pensar cuando intento dormir. Os dejo con el fragmento~


*****

La chica, la Torre y la Estrella


Andaba en la espesura de un frondoso bosque. Llevaba tanto tiempo haciéndolo que no recordaba cuándo había comenzado a hacerlo ni por qué. A medida que iba avanzando, a paso lento, debido a la maleza, su miedo aumentaba, y sus dudas también. Ella tenía miedo de las voces extrañas que escuchaba. Y tenía miedo de seguir andando, pero atrás ya no quedaba nada más.
Un día llegó a su destino. Allí encontró un claro gigantesco en medio de tanta espesura, en una laguna donde el agua no llegaba más alto que sus tobillos y donde el cielo y sus estrellas se reflejaban como diamantes. Era siempre de noche, y no había un motivo para eso. Pero allí siempre lo era. En medio de la laguna se alzaba una espléndida torre; a su alrededor se elevaba cada vez más rizada una escalera de caracol. Sus escalones eran como paredes o muros altos, quizá hechos para un gigante o una criatura imposible. Allí, inmaculadamente y de color negro y brillante, subía con un aura azulada para rascar los cielos.
Ella intentó mirar atrás, pues no había manera de subir aquella torre, pero detrás de ella no había más que bruma, y cada vez que entraba volvía a aparecer en aquel lugar. Decidió quedarse y esperar. Al día siguiente escuchó los sonidos de una persona. Intercambiaron miradas, pero se ignoraron, pues eran desconocidos, y aquella persona parecía saber muy bien a dónde se estaba dirigiendo. Esa persona recorrió un trecho corriendo para saltar a un escalón, engancharse, y trepar por él para seguir subiendo por el resto de escalones de la misma manera. La chica no se lo podía creer. Aquella persona abandonó el alcance de su vista y siguió subiendo. Ella intentó hacer lo mismo, una y otra vez. Quería subir, pero todas las veces caía al agua, se retorcía de dolor y sentía su orgullo herido.
Al día siguiente, otra persona llegó. Aquella parecía llegar perfectamente preparada, pues medía casi 2 metros de alto y era fuerte. Ni siquiera necesitó un impulso, se valía totalmente de sí misma. La chica se quedó mirando, pensando qué era lo que ella intentaba alcanzar: recordar por qué estaba allí, por qué el destino la había llevado a aquel lugar o si era el lugar que ella en principio buscaba y había elegido. Estuvo pensando y recordó que ella quería llegar hasta allí, porque quería alcanzar un sueño y unos objetivos. El primer paso era superar aquel escalón, donde te medías con los demás.
Otro día, una persona muy bajita y débil llegó hasta allí. Aquella persona también se sabía apañar sola, mirando a la chica y siguiendo su camino para construir una escalera de diferentes rocas pequeñas, una encima de la otra, hasta lograr una pila que, al subir encima, le hiciera llegar hasta el escalón. La chica intentó seguirla, pero las piedras desaparecieron. La persona que había subido en aquel momento le dijo que debía hacerlo por sí misma. Podía pedir su ayuda si quería, pero no podía robar el trabajo de los demás. La chica se negó rotundamente, dolida en su orgullo, y decidió quedarse. Cuando la vista de aquella persona desapareció, fue su turno de intentarlo de todas las maneras. Cada hora se le ocurría algo nuevo. Cada día dejaba su pequeño cuerpo maltrecho de golpes, heridas y esfuerzos en vano. Día tras día llegaba gente que, al igual que los anteriores, subían aquellos escalones frente a ella.

La chica empezó a llorar un día muy lejano después de que aquella persona que ofreció su ayuda desapareciera. ¿Hizo bien en rechazarla? Lloraba mientras veía cómo cada vez más gente subía aquellos escalones malditos que parecían rechazarla de todas las maneras. Todo lo que intentaba ya se le daba bien y mejor a otra persona. Todo lo que quería hacer, otra persona lo hacía mejor al día siguiente, o al momento siguiente incluso, robándole las ganas de seguir adelante. ¿Por qué para los demás la misma tarea suponía menos esfuerzo que para ella? No lo comprendía, y cada día sentía más envidia de todas las personas que llegaban y avanzaban. Una de aquellas personas se quedó a su lado durante un tiempo, entablaron conversaciones y, por un momento, su pena disminuyó, pensando que esa persona era como ella y que no estaba sola. Pero no fue así. Aquella persona subió sin ayuda de nadie. Había estado con ella para darle ánimos, pero tenía que avanzar y abandonarla, y ésta ni siquiera ofreció su ayuda.
La joven ya no sabía qué hacer. Un buen día, rabiosa de celos,  se abalanzó contra otra persona para robarle su trabajo y usarlo para el primer escalón. Sólo quería avanzar el primer paso. Quería llegar con los demás, pero aquello acabó en un enfrentamiento y la otra persona murió. Ella se dio cuenta de que tenía la capacidad de hacer algo que jamás se había pasado por su mente: la capacidad de matar a las personas que llegaban a aquel lugar. ¿Era esa su misión? ¿Era por eso que no podía subir y alguien tenía que quedar abajo haciendo aquel trabajo? Entonces, cuando llegó la siguiente persona, hizo lo mismo. Era alguien mucho más grande que ella, y mucho más fuerte, pero no pudo evitar querer ponerse a prueba. Entonces la mató, y su cadáver se acumuló junto al anterior… La chica se miró las manos, al principio horrorizada: “Es cierto… Soy capaz de matarlos.”
Con esta verdad, siguió matando. Al poco tiempo, tenía unos cuantos cadáveres y ninguno de ellos había empezado a descomponerse. Se preguntó por qué, y por mucho que intentó encontrar la respuesta no pudo.  La idea surgió en su mente y arrastró uno a uno los muertos hasta ponerlos pegados al primer escalón de aquella escalera de caracol gigante. Allí empezó a acumularlos, como hizo la primera persona que intentó ayudarla antes con las rocas. Quiso hacer una pila de muertos en los que subirse encima y así poder llegar hasta el siguiente paso. Era su meta, era la envidia que le corroía por dentro, y un buen día, llegó la siguiente persona.
Aquella persona era igual que ella, no podía avanzar pero no se había percatado de su habilidad para matar, y se adelantó para acabar con su vida. Era la última pieza para completar el camino. Al hacerlo, se miró de nuevo las manos y sus ojos derramaron lágrimas. Su boca empezó a temblar, y sus manos y sus dedos también. De su garganta no salía ningún sonido, pues estaba tan afectada, que las palabras no querían surgir. Se dio cuenta de lo que era y por qué, y entonces despertó.
Aquello había sido un sueño, una terrible pesadilla. Se acurrucó meciéndose con el agua por los tobillos y la cintura. Se dio cuenta de que no quería llegar a algo así, pero que el sueño le había mostrado quién era.  Decidió quedarse sentada viendo aquellas noches interminables pasar y seguir intentándolo.
Un día, ya cansada de todo, empezó a mirar las estrellas, y una sombra a su lado se sentó. Era la persona que podría haberla ayudado y no lo hizo. Había vuelto, y la chica solo sintió envidia, celos y rabia. No quería saber nada de aquella persona, y ahora menos que antes quería su ayuda. Aquella persona no le dijo lo que había más arriba, pero estaba claro que conseguía sus objetivos con la misma facilidad que otras personas y no se daba cuenta de que aquella chica no era igual. Aquella persona le habló de las estrellas y de su magia, de que cada una de ellas estaba unida a alguien. Entonces se marchó dejándola sola y pensativa.
Esa misma noche empezó a hablarle al cielo, buscando su estrella. “Tengo la peor estrella de todas, porque ni siquiera puedo encontrarla. Venga estrella, brilla para mí.” Y como si sus palabras fueran escuchadas, aquel cielo empezó a girar sobre sí mismo, formando un remolino de luces y líneas. Una estrella empezó a brillar y a arder. Aquella estrella empezó a caer del firmamento a gran velocidad. La chica empezó a llorar. Su estrella había perdido el rumbo y ahora se precipitaba sobre la tierra donde los sueños no se hacen realidad. Empezó a correr y atravesó la bruma, dejando la torre atrás por primera vez en muchas noches infinitas. Corrió con el viento dándole en la cara, siguiendo la estela de su estrella, pensando que podría encontrarla. Corrió tanto como pudo y, en una llanura de espesa hierba fresca y alta, la estrella empezó a descender. La chica abrió los brazos para recibirla, y murió en el acto.
O eso es lo que ella había creído. La estrella había desaparecido sin dejar rastro. Confundida, triste y sin ganas de seguir luchando, decidió andar para que sus pasos le llevaran a su destino de nuevo. Al llegar a la laguna en el claro, vio una extraña luz en el agua. Entonces miró y se encontró con su reflejo. Ahora era una luz familiar y brillante que procñamaba su lugar en su pecho. Era su estrella.

Aurumis.

*****

¿Qué pasó con la chica al final? ¿Por qué esa estrella cayó del firmamento? A todo eso le podéis poner vuestro propio final y si queréis podéis comentarmelo~  ¡Espero que la próxima vez tenga algo más interesante que exponer aparte de mis pensamientos! XD