My mind has been in bad state. So bad, that now I'm going to a therapist, a psicologist, a professional. Not by Social Segurity here in Spain, but private because I can't stand it anymore.
I have been diagnosed with deep depression, a depression that has been worsened by a fight with one I thought was my dearest friend, and now I don't have the strenght to do almost nothing.
I've been blaming myself for something it was not really my fault, but I did it because I have a disease of the mind: anxiety. And was induced for many reasons, but the worst was the fear to lose someone for saying how I felt about something they did.
I exploded, I broke up, because I could'nt stand this situation anymore. I was so angry because no one understood me, and even when I felt guilty, they did and said things that hurt me even more to the point my mother and brother didn't know what to do for me.
Then, one of the days after I said goodbye, or at least I tried with a "friend" in common, I heard that they said really bad things about me before this fight. That broke me again, but the hate boiled up again, and I started to think "I can't be sad for you anymore, you aren't worth it, I did nothing bad even If you want to see it that way. Yes, I was angry, but I had reasons to be angry. I felt guilty enough and said I was sorry about my anxiety, you don't deserve my pain." And with this I took the strenght to go to a psicologist and try to do new characters, start a comic, a new story to be busy.
He told me it was not only my fault what happened, because there where so many things that took us in this shit. Not talking about it, denying always what was they're fault. Acting like two different persons, bipolar and changing always they're mind about me or the things we did together. And also, my anxiety and my negativity did it worst, because I have to change my own way of thinking always the worst of a situation... but that was generated because all the bad things that happened in the past. It was my fault because I have this disease, but I was not the only one doing it wrong. They made me feel guilty about drawing, about doing things together, about wanting to be close. I depended to much on they, but I didn't do it to hurt anyone, I was sad and having the worst years of my life, and they made me feel happy sometimes, because I loved they so much and to do things together made me feel useful, loved.
So I couldn't stand it, and I broke trying to make them understand that I was afraid of they're behavior, that I wanted they're trust too, only that. No more drawings, no more gifts, only the trust to do something together and talk about the really important things that were important for us.
Right now I'm so sad that this is all I can do. Even If I want to rely on the hate I feel I still feel sad because I feel love. When I remember this stupid things they did that always hurt because of they're ego, when I remember they said bad things about me before this and so when I tried to change but they didn't want to... and the way of feeling guilty because I am stupid and let the disease control me, because I don't want to be this emotional but I cant do nothing about it... Because I didn't have the strenght to be far away and not go back to this when I felt It was no good for us but I still wanted to. And because I'm sorry for things that hurt they that I said too... Because yeah, I did things that hurt too.
I can't draw and be inspired and do almost nothing. Just wanted you to know, that I always write what I feel... because I need someone to read me and understand me, when I talk to myself or not, this is a way to feel at least better. Because If I didn't do this, I would have become a different girl, a person who refuses people to be close so this way she wouldn't be hurt anymore because of them. ¿Do you understand it? ¿Can you understand its only a way of taking the emotions outside of your chest? When you are angry, when you are sad, when you can't anymore, when nobody wants to talk about it or wants to hear it...or more when you don't want to go to a person to do it?
Its ok if you dont do it and if you dont like to do it, but don't think that is always related to a final ending or something bad.
I don't know what I'm saying anymore. I'm sorry and thank you if you read all this... because I don't know when I'll be healed.
Goodbye.
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19.3.17
29.1.17
Cansado de sentirte nunca suficiente.
Habéis sentido esa sensación...cuando por mucho que te esfuerzas, por mucho que sigues las normas de la sociedad, por mucho que cambias tu forma de ser para intentar ser alguien mejor, que por mucho que estudias no es suficiente para memorizar. Que por mucho que practicas un deporte no es suficiente para que tu cuerpo sea mejor que el de otros. Que tu habilidad como artista nunca es satisfactoria ni para uno mismo ni tan siquiera para lograr que otros miren tu trabajo...
Que por mucho que ayudes en casa nunca eres suficiente para que tus padres te miren o te quieran...
A veces, simplemente te cansas, te odias, te dices, ¿por qué? ¿qué he hecho mal? ¿por qué yo no?
Te preguntas si merece la pena tu esfuerzo, si realmente eres alguien de valor. Cuando te comparas con otras personas constantemente debido a que lo poco que quieres no te lo da nadie. A que te sientes rechazado una y otra vez. A que nadie valora lo que haces, por mucho que hagas más que los demás por conseguirlo. Algunos nacen con una estrella, otros simplemente han de crearla, pero otros fallan una y otra vez y el sentimiento de culpa, de odio a uno mismo y de decepción, sigue aumentando.
A veces uno se pregunta, ¿qué puedo hacer para pararlo? ¿por qué me importa lo que piensen mis padres de mí? ¿por qué me importa que hagan caso a mi arte? ¿por qué quiero que la gente me mire? ¿por qué quiero participar en esto tanto si ellos no me valoran suficiente? ¿por qué siempre recibo las migajas si soy quién más se esfuerza?
No hay una respuesta a nada, simplemente encuentras la misma de siempre: no eres suficiente,
Lo mejor que nos puede pasar, es encontrar a alguien que simplemente nos valore como a los demás, que nos de tanto amor y cariño como el resto reciben, que no juzguen siempre con un ojo crítico todo lo que hacemos, que no seamos el último recurso para alguien, que dejen de darnos las migajas. Pero no es tan fácil encontrarlo. Y aunque lo encuentres, probablemente sigas siendo insuficiente incluso para las cosas más simples.
El amor produce decepciones, y a su vez, insuficiencia. El hecho de que el amor te vuelve débil, es cierto, pero también depende de la persona que esté a tu lado, te vuelve incluso más fuerte. Entonces no depende de ti, depende del amor que sientes y del amor que te rodea en quién te conviertes.
Lo peor de todo esto, es el sentimiento de culpa que sientes, y lo estúpido de ti, pero una vez alguien dijo, que eliminar el sentimiento de algo que nos importa, es despreciar parte de nuestra personalidad y nuestras creencias, de renegar de nosotros mismos, de nuestras ideologías sociales, de nuestro corazón. Eliminar que algo te importe, negarlo y no hacer nada, significa no crecer como persona. Entonces, ¿qué podemos hacer? Aceptarlo, pero no es fácil. Vivir con ello aunque duela. El tiempo dicen que lo cura todo, el tiempo dicen, te vuelve sabio.
Pero el tiempo no te vuelve sabio, te vuelve distante, porque al final las relaciones humanas no son fáciles, son complicadas. Tanto, que un sabio tampoco tiene todas las respuestas a los sentimientos de los demás.
Que por mucho que ayudes en casa nunca eres suficiente para que tus padres te miren o te quieran...
A veces, simplemente te cansas, te odias, te dices, ¿por qué? ¿qué he hecho mal? ¿por qué yo no?
Te preguntas si merece la pena tu esfuerzo, si realmente eres alguien de valor. Cuando te comparas con otras personas constantemente debido a que lo poco que quieres no te lo da nadie. A que te sientes rechazado una y otra vez. A que nadie valora lo que haces, por mucho que hagas más que los demás por conseguirlo. Algunos nacen con una estrella, otros simplemente han de crearla, pero otros fallan una y otra vez y el sentimiento de culpa, de odio a uno mismo y de decepción, sigue aumentando.
A veces uno se pregunta, ¿qué puedo hacer para pararlo? ¿por qué me importa lo que piensen mis padres de mí? ¿por qué me importa que hagan caso a mi arte? ¿por qué quiero que la gente me mire? ¿por qué quiero participar en esto tanto si ellos no me valoran suficiente? ¿por qué siempre recibo las migajas si soy quién más se esfuerza?
No hay una respuesta a nada, simplemente encuentras la misma de siempre: no eres suficiente,
Lo mejor que nos puede pasar, es encontrar a alguien que simplemente nos valore como a los demás, que nos de tanto amor y cariño como el resto reciben, que no juzguen siempre con un ojo crítico todo lo que hacemos, que no seamos el último recurso para alguien, que dejen de darnos las migajas. Pero no es tan fácil encontrarlo. Y aunque lo encuentres, probablemente sigas siendo insuficiente incluso para las cosas más simples.
El amor produce decepciones, y a su vez, insuficiencia. El hecho de que el amor te vuelve débil, es cierto, pero también depende de la persona que esté a tu lado, te vuelve incluso más fuerte. Entonces no depende de ti, depende del amor que sientes y del amor que te rodea en quién te conviertes.
Lo peor de todo esto, es el sentimiento de culpa que sientes, y lo estúpido de ti, pero una vez alguien dijo, que eliminar el sentimiento de algo que nos importa, es despreciar parte de nuestra personalidad y nuestras creencias, de renegar de nosotros mismos, de nuestras ideologías sociales, de nuestro corazón. Eliminar que algo te importe, negarlo y no hacer nada, significa no crecer como persona. Entonces, ¿qué podemos hacer? Aceptarlo, pero no es fácil. Vivir con ello aunque duela. El tiempo dicen que lo cura todo, el tiempo dicen, te vuelve sabio.
Pero el tiempo no te vuelve sabio, te vuelve distante, porque al final las relaciones humanas no son fáciles, son complicadas. Tanto, que un sabio tampoco tiene todas las respuestas a los sentimientos de los demás.
15.8.16
La oscuridad existe en todos los corazones
A todos nos gustan los personajes
oscuros. Bueno, quizá no a todos, hay muchas personas que llegan a
cogerle un odio aberrante a los archienemigos de nuestros
protagonistas favoritos. También se les odia en muchas ocasiones
simplemente por ser el enemigo y el antagonista de la historia.
Algunas veces me pregunto, ¿llegan algunos a entender las emociones
de estas personalidades oscuras?
Hay muchos tipos de villano y
personajes antihéroe, pero está claro que en algún momento todos
somos capaces de identificarnos con algún personaje en algún
momento. Por lo general, he visto que a la gente les gusta estos
personajes solo porque son molones y demuestran lo malotes que son.
Yo me pregunto, ¿alguno entiende la humanidad detrás de éstos
personajes?
Los personajes antagonistas que dan un
sentido y un objetivo a muchas historias también son el reflejo de
la sociedad y de las personas. Y muchas personas no son capaces de
entender esta realidad brutal que acecha en las sombras. Una persona
puede ser fan del Jóker de Batman o odiar a muerte a Griffith de Berserk, pero yo me pregunto por qué.
Usaremos a Griffith de ejemplo. Pero hay muchos personajes de pasados tristes y oscuros o llenos de vida que de repente un día se vienen abajo.
He visto mil casos en los que la gente
odia a Griffith por escoger el lado oscuro. Viendo su vida en la
historia del manga de Berserk y el momento en que llegó a él esa
elección, fue perfectamente normal que escogiera la oscuridad para
tener una oportundiad de vivir de nuevo. De llegar a volver a poder
moverse, empuñar una espada, hacerle el amor a una mujer, hablar y
expresar sus emociones... no ser un trozo de carne mudo, sin poderse
mover y sin poder disfrutar de la vida del cual había que cambiar
los pañales cada día y darle de comer papillas.
Su elección y odio hacia la vida y la
envidia hacia su amigo y sus seres queridos era totalmente entendible
y todos hubiéramos escogido ese camino si tuviéramos un mínimo de
ambición y quisiéramos una vida nueva. Otros quizá se hubieran
rendido y hubieran acabado con su propia vida, pero, ¿no es eso lo
que en realidad intentaba Griffith en el lago?
Cuando tu vida es una mierda, cuando no
encuentras la solución a nada, cuando solo ves oscuridad, cuando no
hay salida... te vienen pensamientos de envidia, y esa envidia te
hace en muchos casos volverte peor persona. A veces te odias a ti
mismo por sentirla, odias tu propia persona por ser cómo eres, por
ser capaz de sentir tales cosas, por encontrarte en un momento en el
que no sabes por qué debes sentirte mal.... ¿Sentirte mal por tener
envidia y odio hacia otras personas? ¿O sentirse mal porque según
la sociedad eso está mal en todo momento y no hay excusa o razón
para sentirse de ese modo? En el momento en que expresas tus
emociones, lo más seguro es que te miren como una persona horrible,
pero en el fondo, quién más te odia, eres tú mismo.
En esos momentos en los que no eres
capaz de salir adelante, tus pensamientos negativos se transforman en
tu fuerza, tu rabia se vuelve el valor que te sostiene, tus ganas de
hacerle daño a los demás para que sientan lo mismo que tú y te
entiendan, afloran. Buscas la manera de vengarte de la vida, de
todos, y de a la vez, no sentirte solo.
En el hipotético caso de que la
tristeza de venza, buscas la salida en las cosas que te puedan hacer
escapar de esa situación. Las drogas, el alcohol,... quizá
encerrarte en los libros y sus historias, los videojuegos, en
escribir, en vivir en soledad, en alejarte de todo... y en el más
extremo de los casos, cuando ya no puedes más, decides plantearte
mil y un situaciones de cómo acabar con tu vida.
¿Rápido? ¿Lento?
¿Debería esperar para ver qué pasa? ¿Tengo algo por lo qué
vivir? ¿Alguien que dependa de mí? ¿Merezco la pena como persona?
¿Debería seguir adelante y seguir sufriendo sabiendo que nada va a
cambiar? ¿Qué pasaría si muero? ¿Llorarían por mí? ¿Sufrirían
y se arrepentirían por no haberme prestado atención? ¿Llenaría
sus corazones de la misma tristeza que yo siento? ¿Podría hacer que
sus vidas carguen con la culpa de mi vida para arruinarles la suya? …..
Muchas cosas te preguntas, ¿merece la
pena? Y no lo sabes, nadie tiene respuesta, pero en tu cabeza vienen
todas esas imágenes. Imaginas las escenas de la gente llorando por
ti, de tu entierro, de la gente que peor lo pasaría en esa
situación. ¿Es mejor dejar que la vida te venza y tirarla por la
borda o dejar que te consuma el odio y la rabia? ¿Merece la pena
vivir por algo? …. Porque en ese momento solo ves dos caminos, no
hay amor suficiente, no hay ambición suficiente, no hay fuerza
suficiente, no ves la ayuda que necesitas, no encuentras el valor, no
escuchas nunca las palabras que anhelan tus oídos...pero sobretodo,
no llega nada que cambie tu vida. Y el único que puede cambiarla
eres tú, envidia y odio o tristeza y desesperación.
En algunos casos se muestra apetitosa
incluso la venganza, pero en este mundo, ¿cuantos podemos vengarnos?
Pocos, y a veces nos da igual y nos lanzamos al peligro, pensando
que, si no te vengas, al menos habrá acabado tu patética vida.
Pocas personas son capaces de llegar a
los bordes y regresar, y peor aún haberse adentrado y volver a
salir. Y aunque digan que no, la oscuridad te ha tocado, y siempre
estará ahí a tu lado, como un suave manto protector que te hace
sentir mejor que toda la mierda que te quieren decir que vale la
pena. Porque en el fondo, sabes que sigues temiéndole a la vida, y
que ésta te controla, y que lo poco que merece la pena, son los
fuertes lazos que te mantienen en una red. La red que te proporcionan
tus seres queridos, una red que, aunque parece fuerte, es fácil que
tenga agujeros por los que caer en cualquier momento. Depender de
ellos tampoco te asegura que no caigas al vacío, pero, ¿qué hay
mejor que la esperanza? Porque no son las personas, es el sentimiento
propio de “algún día” el que te mantiene a flote. Esa esperanza
de que algún día, tendrás aquello que anhelas.
5.5.16
Wynleria's Tale. Fragmento.
Él miraba al horizonte, allí donde las nubes formaban furiosas espirales tornadas de color anaranjado. El cielo empezaba a perder su luz para dar paso a la noche. La vista era maravillosa, casi de otro mundo que creía no conocer, pero era el suyo. Wynleria recibía ahora parte de la oscuridad del cielo, iluminado por un infinito mar de estrellas. El contraste dorado del Sol del atardecer se derretía despacio, como el sabor en su boca. Aquel sabor metalizado de la sangre que brotaba de su labio partido.
Con aquellos ojos rasgados fijos en el paisaje frente a él, los que le acompañaban se preguntaban qué pasaba por su mente. En qué estaría pensando.
Gilbert creía haberse percatado de ello. No había nadie que hubiera pasado tantas horas junto a su majestad como el comandante Argetlam. El elfo de piel morena sabía qué pasaba por la cabeza de aquel hombre. Y pudo leerlo en su mirada.
Su majestad había perdido la voluntad para seguir viviendo. Eynan miraba al cielo como si mirase a Astra, maldiciendo aquella desesperante esperanza.
Nadie se movía, nadie se atrevía a hacerlo. No podían hacer más que entreabrir la boca antes de darse cuenta de que no tenían palabras en su voz. Linley miraba como caían las gotas de sangre desde la punta de los dedos del rey elfo.
Los cuerpos decoraban las tierras a lo lejos. Uno estaba en el suelo junto a sus pies. La sangre fresca alimentaría el suelo de Titania. El aire de Yakul hizo acto de presencia con una corriente fresca, que traía la llegada de la noche meciendo amablemente a los hijos del viento. El maestro de Belenos partía para descansar dejando un intenso fuego de llamas rojas que sustituyó el oro, ahora conjuntando la tierra ensangrentada. Y las espirales de nubes empezaron a entonar el canto de Kalindra, intentando limpiar sus corazones. El olor a tierra mojada y sangre mezclados inundó el ambiente.
El frío llegó junto a la lluvia, pero Gilbert y Linley no se movieron, con sus miradas inmóbiles sobre la espalda de la figura que tenían delante, las gotas de agua recorriendo cada herida, intentando hacer desaparecer el dolor. Finalmente Exilos acabó de cubrir los cielos con su manto oscuro.
"Así la esperanza se convirtió en desesperación. " Sus palabras inaudibles se perdieron en la historia. Se giró despació dando la espalda a la carnicería, a pesar de sus heridas y su porte derrotado ante una victoria más que indeseada, parecía un ángel con las alas rotas. Algo demasiado bello y triste a la vez.
El comandante se percató de que Eynan había dejado marchar a algún luchar la chispa que daba vida a sus ojos. La hechicera vio como alzaba la cabeza sin el orgullo que le caracterizaba. Los dos le siguieron y murmuraron a la vez en sus mentes. Él se marcha para siempre.
---
Fragmento de Wynleria's Tale. Una historia que llevo en mi corazón y que algún día terminaré de escribir.
2.1.13
Relato 2: Esperar o ser esperado
Este relato es REAL. Basado en las cosas que me han pasado
y gente que he conocido y en cómo veo algunas cosas.
Esto lo subí en mi journal de DeviantArt hace ya un tiempo,
y gente que he conocido y en cómo veo algunas cosas.
Esto lo subí en mi journal de DeviantArt hace ya un tiempo,
pero como me gusta, lo voy a compartir aquí también.
************
Ahí fue cuando me di cuenta de que estaba esperando algo que no
llegaría. Esperar era algo que se me daba bien, incluso cuando quedaba
con alguien y esa persona llegaba tarde, incluso cuando esperaba con
ansias algo al mercado, cuando esperaba una noticia importante, cuando
esperaba a que cayera la noche para poder dormir... Esperaba a que todo
fuera perfecto, a que las cosas fueran solas, a que el mundo viera las
cosas como yo. Esperaba no ser la única con ésta capacidad de esperar el
momento adecuado para surgir y explotar.
Después de tanto
tiempo me di cuenta de que ésto sólo empeoraba las cosas, y a pesar de
ser una persona inquieta seguía esperando. Llegaron entonces otras
personas que parecían ser las indicadas, que parecía que comprendían lo
que yo buscaba. Parecía... y no era así. Una de ellas era alguien que
también me hacía esperar. Era una chica pelirroja con pecas, bajita, de
pálida piel y ojos castaños. Ésta chica me hacía esperar y yo esperaba
por ella. Ella había estado esperando por alguien como yo, y yo la
encontré de casualidad haciendo eso: esperar. La esperaba cuando
acababan los exámenes, pues nunca estaba satisfecha y se quedaba hasta
el último momento, cuando ya nadie quedaba en la clase. La esperaba para
salir juntas, y la esperaba para conocerla poco a poco. Algo no muy
díficil pues le gustaba hablar tanto como a mí.
Al poco tiempo
esa chica fue importante y yo aceptaba el tener que esperarla pero un
día me cansé. Me cansé de esperar un perdón, me cansé de esperar un
abrazo, y me cansé de esperar un: ¿qué te ha ocurrido?
Hubo
diferencias debido a que yo empecé a cansarme. Quería algo más, no
solamente estar detrás, quedar siempre después de algo que era más
importante para ella. ¿De verdad tenía que seguir esperando allí de pie o
sentada hasta que ella diera por finalizado su trabajo? ¿Aunque todos
los demás ya habían terminado? ¿Aunque era completamente innecesario?
No
quería dejarla sola porque yo me sentía sola, así que aquello fueron
unos años en los que realmente, solo me dejaba llevar por esa espera.
Al final esa espera quedó en un: no te espero más... porque también quiero que me esperen a mí....
Con
el tiempo aquella forma de ser quedó atrás y empecé a moverme
lentamente y a paso firme buscando a otras personas. Me daba miedo
pero no tenía otro remedio. Poco a poco me di cuenta de que empecé a
cambiar, me atrevía a saludar a gente desconocida. Me atrevía a mirar
dentro de los demás. Me daba cuenta de que tenía que moverme para no
esperar.
Conocí a un chico, un chico muy majo, alguien para el
que parecía ser importante. Era mi mejor amigo pero nunca nos habíamos
conocido. Había una promesa que yo estuve esperando mucho tiempo. Algo
que yo no podía cumplir pero que sabía que él sí podría. Esa promesa
cada año se debilitaba más pero igualmente seguiamos en contacto. Al
cabo de tantos años como habían transcurrido yo perdí la esperanza.
Pero me esperaron y esperé. Llegó volando y aquello demostró que
esperar merecía la pena, si la otra persona también te esperaba a ti...
Un
día volví a hacerlo. Cansada de esperar por alguien o algo ya que mis
esfuerzos eran en vano a pesar de tener a aquel chico esperádome. Hice
otra cosa diferente para llamar a más gente. Para hacerlo debía
atreverme a hablar con gente que infundaba respeto o gente que siempre
pensé que serían ese tipo de personas con las que cruzas un par de
palabras y se quedan ahí. Pero resultó ser positivo...
Esperar
era algo que se me daba bien y que había dejado de hacer pues nadie lo
hacía por mí... al final conocí a muchas más personas. Una de ellas
fue otra chica. De nuevo aquella habilidad para esperar parecía ser la
clave y aunque no me gustaba esperar... decidí hacerlo. Esta chica se
parecía a la anterior pero eran muy diferentes. Con todo este tiempo y
a pesar de que esperar merece la pena... no siempre es lo más acertado.
Aunque esta vez lo fue...y estoy muy contenta... eso no indica que no
pueda ser fatal en otros casos.
Hay personas que quieren que las
esperes, hay personas que deben esperar... ¿hay alguna manera de hacer
de dejar esperar a las personas?
Con el tiempo ya no podía
esperar. No podía esperar ni siquiera un perdón, un regalo o un abrazo.
Yo misma los daba... ¿estába bien ser así? ...¿O debía esperar
eternamente a que alguien...algún día, esperase por mí de aquella
manera?
Yo ya no sé nada, solo sé, que el tiempo no espera, y que quien espera eternamente sufre...
La
gente debería dar un paso adelante por los demás, darse cuenta de quién
les está mirando, quién está esperando por ellos, quién quiere que les
hablen, quién necesita un abrazo y no sabe pedirlo, quién necesita un
amigo, quién necesita realmente el dinero... quién solo quiere ser eso,
tu amigo...
No hagáis esperar pues el tiempo no te lo perdona.
*****
Esto fue porqué lo puse en su momento:
Ganas
de escribir y de desahogarme un poquito~ supongo que cuento un poco de
propias experiencias mezclado con cositas que pienso y ganas de yo que
sé, estrenar este diseño de journal tan monísimo... y quizá ver si
alguien es capaz de leerse este...tocho de journal estúpido. No es nada
malo, simplemente ganas de escribir.
Tenía ganas de leer un libro de
los que tengo empezados, pero estoy un poco enferma y paso de llenarlos
de microbios... además me quedaría dormida. También estuve mirando la
shop de PS3 pero me aburría su contenido, y aunque intenté dormir para
mejorarme del resfriado, no lo he logrado e__e y como estaba un poco
inspirada, ahí va eso...
Los valientes que lo leáis a ver si
podéis ponerme un comentario chulo, los que no, que seréis todos o casi
todos... pues nada e__e como dice ahí arriba, no voy a esperar
pacientemente vuestros comentarios. Id a por alguien que os espere a
vosotros si queréis.
1.12.12
Relato nº1
¡Hellou~!
Esta vez vengo porque como otras tantas veces tenía ganas de escribir algo. Llevo con éste fragmento de historia en mi cabeza desde hace aproximadamente una semana, surgido a través de cosas que siento y de mis preocupaciones. Pero al fin y al cabo, algo bueno surge de que a veces mi cabeza no pare de pensar cuando intento dormir. Os dejo con el fragmento~
*****
La chica, la Torre y la Estrella
Andaba en la espesura de un frondoso bosque. Llevaba tanto tiempo haciéndolo que no recordaba cuándo había comenzado a hacerlo ni por qué. A medida que iba avanzando, a paso lento, debido a la maleza, su miedo aumentaba, y sus dudas también. Ella tenía miedo de las voces extrañas que escuchaba. Y tenía miedo de seguir andando, pero atrás ya no quedaba nada más.
Un día llegó a su destino. Allí encontró un claro gigantesco en medio de tanta espesura, en una laguna donde el agua no llegaba más alto que sus tobillos y donde el cielo y sus estrellas se reflejaban como diamantes. Era siempre de noche, y no había un motivo para eso. Pero allí siempre lo era. En medio de la laguna se alzaba una espléndida torre; a su alrededor se elevaba cada vez más rizada una escalera de caracol. Sus escalones eran como paredes o muros altos, quizá hechos para un gigante o una criatura imposible. Allí, inmaculadamente y de color negro y brillante, subía con un aura azulada para rascar los cielos.
Ella intentó mirar atrás, pues no había manera de subir aquella torre, pero detrás de ella no había más que bruma, y cada vez que entraba volvía a aparecer en aquel lugar. Decidió quedarse y esperar. Al día siguiente escuchó los sonidos de una persona. Intercambiaron miradas, pero se ignoraron, pues eran desconocidos, y aquella persona parecía saber muy bien a dónde se estaba dirigiendo. Esa persona recorrió un trecho corriendo para saltar a un escalón, engancharse, y trepar por él para seguir subiendo por el resto de escalones de la misma manera. La chica no se lo podía creer. Aquella persona abandonó el alcance de su vista y siguió subiendo. Ella intentó hacer lo mismo, una y otra vez. Quería subir, pero todas las veces caía al agua, se retorcía de dolor y sentía su orgullo herido.
Al día siguiente, otra persona llegó. Aquella parecía llegar perfectamente preparada, pues medía casi 2 metros de alto y era fuerte. Ni siquiera necesitó un impulso, se valía totalmente de sí misma. La chica se quedó mirando, pensando qué era lo que ella intentaba alcanzar: recordar por qué estaba allí, por qué el destino la había llevado a aquel lugar o si era el lugar que ella en principio buscaba y había elegido. Estuvo pensando y recordó que ella quería llegar hasta allí, porque quería alcanzar un sueño y unos objetivos. El primer paso era superar aquel escalón, donde te medías con los demás.
Otro día, una persona muy bajita y débil llegó hasta allí. Aquella persona también se sabía apañar sola, mirando a la chica y siguiendo su camino para construir una escalera de diferentes rocas pequeñas, una encima de la otra, hasta lograr una pila que, al subir encima, le hiciera llegar hasta el escalón. La chica intentó seguirla, pero las piedras desaparecieron. La persona que había subido en aquel momento le dijo que debía hacerlo por sí misma. Podía pedir su ayuda si quería, pero no podía robar el trabajo de los demás. La chica se negó rotundamente, dolida en su orgullo, y decidió quedarse. Cuando la vista de aquella persona desapareció, fue su turno de intentarlo de todas las maneras. Cada hora se le ocurría algo nuevo. Cada día dejaba su pequeño cuerpo maltrecho de golpes, heridas y esfuerzos en vano. Día tras día llegaba gente que, al igual que los anteriores, subían aquellos escalones frente a ella.
La chica empezó a llorar un día muy lejano después de que aquella persona que ofreció su ayuda desapareciera. ¿Hizo bien en rechazarla? Lloraba mientras veía cómo cada vez más gente subía aquellos escalones malditos que parecían rechazarla de todas las maneras. Todo lo que intentaba ya se le daba bien y mejor a otra persona. Todo lo que quería hacer, otra persona lo hacía mejor al día siguiente, o al momento siguiente incluso, robándole las ganas de seguir adelante. ¿Por qué para los demás la misma tarea suponía menos esfuerzo que para ella? No lo comprendía, y cada día sentía más envidia de todas las personas que llegaban y avanzaban. Una de aquellas personas se quedó a su lado durante un tiempo, entablaron conversaciones y, por un momento, su pena disminuyó, pensando que esa persona era como ella y que no estaba sola. Pero no fue así. Aquella persona subió sin ayuda de nadie. Había estado con ella para darle ánimos, pero tenía que avanzar y abandonarla, y ésta ni siquiera ofreció su ayuda.
La joven ya no sabía qué hacer. Un buen día, rabiosa de celos, se abalanzó contra otra persona para robarle su trabajo y usarlo para el primer escalón. Sólo quería avanzar el primer paso. Quería llegar con los demás, pero aquello acabó en un enfrentamiento y la otra persona murió. Ella se dio cuenta de que tenía la capacidad de hacer algo que jamás se había pasado por su mente: la capacidad de matar a las personas que llegaban a aquel lugar. ¿Era esa su misión? ¿Era por eso que no podía subir y alguien tenía que quedar abajo haciendo aquel trabajo? Entonces, cuando llegó la siguiente persona, hizo lo mismo. Era alguien mucho más grande que ella, y mucho más fuerte, pero no pudo evitar querer ponerse a prueba. Entonces la mató, y su cadáver se acumuló junto al anterior… La chica se miró las manos, al principio horrorizada: “Es cierto… Soy capaz de matarlos.”
Con esta verdad, siguió matando. Al poco tiempo, tenía unos cuantos cadáveres y ninguno de ellos había empezado a descomponerse. Se preguntó por qué, y por mucho que intentó encontrar la respuesta no pudo. La idea surgió en su mente y arrastró uno a uno los muertos hasta ponerlos pegados al primer escalón de aquella escalera de caracol gigante. Allí empezó a acumularlos, como hizo la primera persona que intentó ayudarla antes con las rocas. Quiso hacer una pila de muertos en los que subirse encima y así poder llegar hasta el siguiente paso. Era su meta, era la envidia que le corroía por dentro, y un buen día, llegó la siguiente persona.
Aquella persona era igual que ella, no podía avanzar pero no se había percatado de su habilidad para matar, y se adelantó para acabar con su vida. Era la última pieza para completar el camino. Al hacerlo, se miró de nuevo las manos y sus ojos derramaron lágrimas. Su boca empezó a temblar, y sus manos y sus dedos también. De su garganta no salía ningún sonido, pues estaba tan afectada, que las palabras no querían surgir. Se dio cuenta de lo que era y por qué, y entonces despertó.
Aquello había sido un sueño, una terrible pesadilla. Se acurrucó meciéndose con el agua por los tobillos y la cintura. Se dio cuenta de que no quería llegar a algo así, pero que el sueño le había mostrado quién era. Decidió quedarse sentada viendo aquellas noches interminables pasar y seguir intentándolo.
Un día, ya cansada de todo, empezó a mirar las estrellas, y una sombra a su lado se sentó. Era la persona que podría haberla ayudado y no lo hizo. Había vuelto, y la chica solo sintió envidia, celos y rabia. No quería saber nada de aquella persona, y ahora menos que antes quería su ayuda. Aquella persona no le dijo lo que había más arriba, pero estaba claro que conseguía sus objetivos con la misma facilidad que otras personas y no se daba cuenta de que aquella chica no era igual. Aquella persona le habló de las estrellas y de su magia, de que cada una de ellas estaba unida a alguien. Entonces se marchó dejándola sola y pensativa.
Esa misma noche empezó a hablarle al cielo, buscando su estrella. “Tengo la peor estrella de todas, porque ni siquiera puedo encontrarla. Venga estrella, brilla para mí.” Y como si sus palabras fueran escuchadas, aquel cielo empezó a girar sobre sí mismo, formando un remolino de luces y líneas. Una estrella empezó a brillar y a arder. Aquella estrella empezó a caer del firmamento a gran velocidad. La chica empezó a llorar. Su estrella había perdido el rumbo y ahora se precipitaba sobre la tierra donde los sueños no se hacen realidad. Empezó a correr y atravesó la bruma, dejando la torre atrás por primera vez en muchas noches infinitas. Corrió con el viento dándole en la cara, siguiendo la estela de su estrella, pensando que podría encontrarla. Corrió tanto como pudo y, en una llanura de espesa hierba fresca y alta, la estrella empezó a descender. La chica abrió los brazos para recibirla, y murió en el acto.
O eso es lo que ella había creído. La estrella había desaparecido sin dejar rastro. Confundida, triste y sin ganas de seguir luchando, decidió andar para que sus pasos le llevaran a su destino de nuevo. Al llegar a la laguna en el claro, vio una extraña luz en el agua. Entonces miró y se encontró con su reflejo. Ahora era una luz familiar y brillante que procñamaba su lugar en su pecho. Era su estrella.
Aurumis.
Un día llegó a su destino. Allí encontró un claro gigantesco en medio de tanta espesura, en una laguna donde el agua no llegaba más alto que sus tobillos y donde el cielo y sus estrellas se reflejaban como diamantes. Era siempre de noche, y no había un motivo para eso. Pero allí siempre lo era. En medio de la laguna se alzaba una espléndida torre; a su alrededor se elevaba cada vez más rizada una escalera de caracol. Sus escalones eran como paredes o muros altos, quizá hechos para un gigante o una criatura imposible. Allí, inmaculadamente y de color negro y brillante, subía con un aura azulada para rascar los cielos.
Ella intentó mirar atrás, pues no había manera de subir aquella torre, pero detrás de ella no había más que bruma, y cada vez que entraba volvía a aparecer en aquel lugar. Decidió quedarse y esperar. Al día siguiente escuchó los sonidos de una persona. Intercambiaron miradas, pero se ignoraron, pues eran desconocidos, y aquella persona parecía saber muy bien a dónde se estaba dirigiendo. Esa persona recorrió un trecho corriendo para saltar a un escalón, engancharse, y trepar por él para seguir subiendo por el resto de escalones de la misma manera. La chica no se lo podía creer. Aquella persona abandonó el alcance de su vista y siguió subiendo. Ella intentó hacer lo mismo, una y otra vez. Quería subir, pero todas las veces caía al agua, se retorcía de dolor y sentía su orgullo herido.
Al día siguiente, otra persona llegó. Aquella parecía llegar perfectamente preparada, pues medía casi 2 metros de alto y era fuerte. Ni siquiera necesitó un impulso, se valía totalmente de sí misma. La chica se quedó mirando, pensando qué era lo que ella intentaba alcanzar: recordar por qué estaba allí, por qué el destino la había llevado a aquel lugar o si era el lugar que ella en principio buscaba y había elegido. Estuvo pensando y recordó que ella quería llegar hasta allí, porque quería alcanzar un sueño y unos objetivos. El primer paso era superar aquel escalón, donde te medías con los demás.
Otro día, una persona muy bajita y débil llegó hasta allí. Aquella persona también se sabía apañar sola, mirando a la chica y siguiendo su camino para construir una escalera de diferentes rocas pequeñas, una encima de la otra, hasta lograr una pila que, al subir encima, le hiciera llegar hasta el escalón. La chica intentó seguirla, pero las piedras desaparecieron. La persona que había subido en aquel momento le dijo que debía hacerlo por sí misma. Podía pedir su ayuda si quería, pero no podía robar el trabajo de los demás. La chica se negó rotundamente, dolida en su orgullo, y decidió quedarse. Cuando la vista de aquella persona desapareció, fue su turno de intentarlo de todas las maneras. Cada hora se le ocurría algo nuevo. Cada día dejaba su pequeño cuerpo maltrecho de golpes, heridas y esfuerzos en vano. Día tras día llegaba gente que, al igual que los anteriores, subían aquellos escalones frente a ella.
La chica empezó a llorar un día muy lejano después de que aquella persona que ofreció su ayuda desapareciera. ¿Hizo bien en rechazarla? Lloraba mientras veía cómo cada vez más gente subía aquellos escalones malditos que parecían rechazarla de todas las maneras. Todo lo que intentaba ya se le daba bien y mejor a otra persona. Todo lo que quería hacer, otra persona lo hacía mejor al día siguiente, o al momento siguiente incluso, robándole las ganas de seguir adelante. ¿Por qué para los demás la misma tarea suponía menos esfuerzo que para ella? No lo comprendía, y cada día sentía más envidia de todas las personas que llegaban y avanzaban. Una de aquellas personas se quedó a su lado durante un tiempo, entablaron conversaciones y, por un momento, su pena disminuyó, pensando que esa persona era como ella y que no estaba sola. Pero no fue así. Aquella persona subió sin ayuda de nadie. Había estado con ella para darle ánimos, pero tenía que avanzar y abandonarla, y ésta ni siquiera ofreció su ayuda.La joven ya no sabía qué hacer. Un buen día, rabiosa de celos, se abalanzó contra otra persona para robarle su trabajo y usarlo para el primer escalón. Sólo quería avanzar el primer paso. Quería llegar con los demás, pero aquello acabó en un enfrentamiento y la otra persona murió. Ella se dio cuenta de que tenía la capacidad de hacer algo que jamás se había pasado por su mente: la capacidad de matar a las personas que llegaban a aquel lugar. ¿Era esa su misión? ¿Era por eso que no podía subir y alguien tenía que quedar abajo haciendo aquel trabajo? Entonces, cuando llegó la siguiente persona, hizo lo mismo. Era alguien mucho más grande que ella, y mucho más fuerte, pero no pudo evitar querer ponerse a prueba. Entonces la mató, y su cadáver se acumuló junto al anterior… La chica se miró las manos, al principio horrorizada: “Es cierto… Soy capaz de matarlos.”
Con esta verdad, siguió matando. Al poco tiempo, tenía unos cuantos cadáveres y ninguno de ellos había empezado a descomponerse. Se preguntó por qué, y por mucho que intentó encontrar la respuesta no pudo. La idea surgió en su mente y arrastró uno a uno los muertos hasta ponerlos pegados al primer escalón de aquella escalera de caracol gigante. Allí empezó a acumularlos, como hizo la primera persona que intentó ayudarla antes con las rocas. Quiso hacer una pila de muertos en los que subirse encima y así poder llegar hasta el siguiente paso. Era su meta, era la envidia que le corroía por dentro, y un buen día, llegó la siguiente persona.
Aquella persona era igual que ella, no podía avanzar pero no se había percatado de su habilidad para matar, y se adelantó para acabar con su vida. Era la última pieza para completar el camino. Al hacerlo, se miró de nuevo las manos y sus ojos derramaron lágrimas. Su boca empezó a temblar, y sus manos y sus dedos también. De su garganta no salía ningún sonido, pues estaba tan afectada, que las palabras no querían surgir. Se dio cuenta de lo que era y por qué, y entonces despertó.
Aquello había sido un sueño, una terrible pesadilla. Se acurrucó meciéndose con el agua por los tobillos y la cintura. Se dio cuenta de que no quería llegar a algo así, pero que el sueño le había mostrado quién era. Decidió quedarse sentada viendo aquellas noches interminables pasar y seguir intentándolo.
Un día, ya cansada de todo, empezó a mirar las estrellas, y una sombra a su lado se sentó. Era la persona que podría haberla ayudado y no lo hizo. Había vuelto, y la chica solo sintió envidia, celos y rabia. No quería saber nada de aquella persona, y ahora menos que antes quería su ayuda. Aquella persona no le dijo lo que había más arriba, pero estaba claro que conseguía sus objetivos con la misma facilidad que otras personas y no se daba cuenta de que aquella chica no era igual. Aquella persona le habló de las estrellas y de su magia, de que cada una de ellas estaba unida a alguien. Entonces se marchó dejándola sola y pensativa.
Esa misma noche empezó a hablarle al cielo, buscando su estrella. “Tengo la peor estrella de todas, porque ni siquiera puedo encontrarla. Venga estrella, brilla para mí.” Y como si sus palabras fueran escuchadas, aquel cielo empezó a girar sobre sí mismo, formando un remolino de luces y líneas. Una estrella empezó a brillar y a arder. Aquella estrella empezó a caer del firmamento a gran velocidad. La chica empezó a llorar. Su estrella había perdido el rumbo y ahora se precipitaba sobre la tierra donde los sueños no se hacen realidad. Empezó a correr y atravesó la bruma, dejando la torre atrás por primera vez en muchas noches infinitas. Corrió con el viento dándole en la cara, siguiendo la estela de su estrella, pensando que podría encontrarla. Corrió tanto como pudo y, en una llanura de espesa hierba fresca y alta, la estrella empezó a descender. La chica abrió los brazos para recibirla, y murió en el acto.
O eso es lo que ella había creído. La estrella había desaparecido sin dejar rastro. Confundida, triste y sin ganas de seguir luchando, decidió andar para que sus pasos le llevaran a su destino de nuevo. Al llegar a la laguna en el claro, vio una extraña luz en el agua. Entonces miró y se encontró con su reflejo. Ahora era una luz familiar y brillante que procñamaba su lugar en su pecho. Era su estrella.
Aurumis.
*****
¿Qué pasó con la chica al final? ¿Por qué esa estrella cayó del
firmamento? A todo eso le podéis poner vuestro propio final y si queréis
podéis comentarmelo~ ¡Espero que la próxima vez tenga algo más interesante que exponer aparte de mis pensamientos! XD
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